Un caballero y su dama I

Todo comenzó como una historia canalla. Yo por aquel entonces solo tenía ojos para otra, mucho más correcta, “más señora” y con mucho más caché que tú. Pero las damas como tú son irresistibles. Van entrando en tu cabeza sin que te des cuenta, las ves pasar, pero nunca te fijas en ellas detenidamente; aunque ellas, claro, ya tienen su objetivo marcado, el de atraparte en sus redes para siempre. Y así pasó hasta el día que muera.

Contigo no tuve dudas, me lancé al ruedo sin dudarlo me entregué a ti y puse mis penas y alegría en tus manos. Fue demasiado fácil… Desde ese día todo ha sido (casi) maravilloso. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos, como pasa en todas estas ocasiones. Solo he tenido ojos para ti y allá donde ibas, te he intentado acompañar y animar. Te he apoyado ciegamente en cada objetivo que te has marcado, desde el más loco y ambicioso hasta los que se te quedaban pequeños. Te he alentado e intentado ayudar a que lo consiguieras. Sé que no he sido el único locamente enamorado de usted, muchos otros y muchas otras, también están prendados de ti, lo sé, pero no me importa. Cada fin de semana tienes miles de ojos que se clavan en tu belleza y siempre recibes palabras bonitas de todos ellos, es algo normal.

Últimamente no hemos pasado nuestro mejor momento. Me tuve que alejar un tiempo de ti, aunque a arregañadientes, pero siempre has copado todos mis pensamientos. Volví con más ilusión que nunca a tu lado pero tú, por increíble que parezca, por descabellado que le haya parecido a todos los que andan detrás de ti, has pasado una mala racha. Esa mala racha parece que no ha terminado.

He llorado muchísimo de alegría junto a ti, creo que de los recuerdos más felices y bonitos que tengo, sales tú como protagonista principal. Hemos derramado alguna lágrima también como es lógico. Pero sin duda el momento más triste que hemos atravesado, e incluyo a todos esos y esas miles que están detrás de ti también lo han sufrido, fue hace tan solo unos meses. Fue un palo durísimo. Te vi cómo te ibas hundiendo, te tendí mi mano, me dejé la garganta animándote para que no sucediera, todos ellos me ayudaban, pero nada. La última vez que te acompañé fuera de nuestra casa, vi como tocabas fondo del todo. Mis lágrimas me dejaron paralizado. Pero juro que jamás se me pasó por la cabeza abandonarte, te juré amor eterno hace mucho tiempo.

Desde ese día todo ha sido algo difícil, digo algo porque contigo resulta muy fácil olvidar lo malo para ilusionarse de nuevo con nuevos proyectos, nuevas metas. Muchos te han puesto en duda últimamente, algunos dicen que tu caída todavía no ha terminado y que de seguir así te arrastraras hasta el infierno. Pobres ilusos, pobres imbéciles al no creer fielmente en ti.

Aquel día me hundió a mí también, ese 15 de Mayo para ser exacto, pero me hecho el fuerte. E intentado que no veas que también estaba roto. Nos hemos visto poco desde entonces, apenas un par de veces y no nos ha ido tan bien como antes. No pasa, nada confío en que lo nuestro jamás termine. Este domingo volveré a verte, no hace falta que te pongas guapa para mí, para toda esa gente que estará embelesado mirándote. Para mí, para nosotros, eres preciosa.

Un cavaliere non lascia mai la sua signora

No te pongas tus mejores galas, solo esa camiseta de color azul que me vuelve loco y sal a pelear. Pelea como has hecho siempre pero no por mí, no por nosotros, hazlo por ti y tu orgullo. Estaré a tu lado animándote como siempre, muchos lo harán conmigo y confío en que lo sientas de verdad.

Hazlo por ti. Yo te juré fidelidad eterna hasta que me muera. Digo hasta que muera yo porque tú serás eterna. Y si algún día ya no te pudiésemos ver, no importa, siempre serás eterna en la memoria de todos.

 

 

Getafe C.F

Getafe C.F

Te quiero Getafe.

 

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