Eres tan Tuya

Eres tan tuya

Me muerdes y sonríes mientras me miras de reojo esperando el contrataque.
Damos la vuelta al mundo dentro de las sábanas.
Te miro desafiante y das media vuelta para reírte.
Aguanto la mirada y te suelto un «ven que eres mía»,
sonríes y dices que no, que solamente eres tuya.

Me vuelves a morder y, mientras me das patadas, yo muero a carcajadas.
Te acaricio todo el cuerpo hasta que dices «este culo es de mamá, no tuyo».
Me quedo estasiado, mirando cada una de tus curvas mientras tú
empiezas a tararear esa canción de Pereza. Esa canción de los dos.
Me gustaría parar ese momento y quedarnos a vivir en él.

Pero la batalla no ha acabado y seguimos peleando, tu mezclas a partes
iguales las patadas con las risas, yo la limerencia con las carcajadas.
Tiempo muerto, decido; mientras empiezo a cubrirte de besos,
para acabar en ese lunar. Ese pequeño rincón del mundo donde yo pierdo la razón,
me miras y sonríes, y me dices que «sí, ese sí que es tuyo».

V.